Escuchar lo que te dices.
Partimos de una situación concreta. Identificamos los pensamientos que aparecen y revisamos qué evidencia los sostiene, para abrir espacio a otras interpretaciones.
¿Es un hecho o una interpretación?
Tengo que hablar en una reunión y pienso: «Seguro voy a equivocarme». Esta idea es una predicción que podemos explorar.